No es un error. En Dharma ya estamos pensando en como serán nuestros clientes entonces, y también como serán los clientes de nuestros clientes. Cómo hacer de su oferta algo único, cómo se comprarán viviendas y por qué vías, como serán sus necesidades tecnológicas y de gestión.
¿POR QUÉ DHARMA?, ¿POR QÚE SIGI?
La gestión integral e informatizada de la promotora inmobiliaria es ya una necesidad. La decisión de llevar a cabo una inversión en activos de tecnología de la información es, con toda seguridad, una decisión muy importante. Implica –nada menos- la revisión de la estrategia de la empresa promotora, el análisis de su futuro, la conectividad y uso de las herramientas informáticas existentes y, sobre todo, la evaluación de todas las personas que se verán implicadas en un nuevo entorno, incluidas la gerencia y mandos intermedios. Todos puntos vitales cuando en Dharma pensamos en soluciones.
Cuando la promotora “tiene en mente” evaluar la posibilidad de implantar un ERP en su organización, la pregunta que nos hacemos es: ¿Por qué deben elegir a SIGI como solución y a Dharma como socio tecnológico?
En el futuro, la verdadera excelencia consistirá en ser el mejor en “deleitar” a los clientes.
Con sinceridad, al igual que cualquier otra compañía, buscamos la oportunidad de liderar nuestro mercado, el mercado de soluciones tecnológicas en el sector promotor. Una de las muchas conclusiones a las que hemos llegado, es que cada vez es más evidente que los clientes eligen a las marcas como eligen a los amigos. En Dharma nos preguntamos ¿cómo y por qué elegimos a nuestros amigos? y lo aplicamos a la relación con nuestros clientes. ¿Qué nos impulsa a perseverar en llegar a las metas que nos hemos propuesto para el nuevo año 2006?, la respuesta es que creemos firmemente en la posibilidad de reportar nuevos y profundos beneficios a nuestros clientes actuales y futuros. La perspectiva de causar un impacto en nuestro mercado, y en el de Uds.
En esta “sociedad del exceso”, existe un exceso de compañías similares, que emplean a personas similares, producen cosas similares, con unos precios similares y calidades similares. Para sobrevivir a ese competitivo mundo hemos creado una receta que nos hace verdaderamente únicos: creemos apasionadamente en lo que estamos haciendo.
Esta carga de pasión es la que nos permite construir la verdadera competitividad, aquella que esta edificada alrededor de la imaginación y las emociones, y que es el objetivo de algunas de nuestras estrategias de futuro: no vendemos productos o servicios, vendemos experiencia. |